"He said I am the Devil Boy
Come with and we'll break many laws
He offered me eternal life but inside my heart there's a picture of a girl
Some call love a work, some call love a thief but she's my home
And she's as much a part of this broken heart see broken bones always seem to mend
I'll taste the Devil's tears
Drink from his soul but i'll never give up you"
The devil´s tears - Angus & Julia Stone
Recuerdo a mis dos hermanos, a mi padre, a mi madre y a aquel curioso sacerdote. Estábamos sentados en la sala de lo que parecía ser una mezcla de varias casas en las que he vivido. Sin parecer extraño a los presentes, la mayor parte del inmobiliario era de oro, o al menos brillaba como tal. No recuerdo la razón exacta, pero, en medio de la conversación, mi padre se levantó furiosamente y empezó a estrangularme. Del mismo modo rápido y sin motivo alguno, aquel ataque a mi persona se detuvo. En ese mismo momento, la aguja del tornadiscos se colocó sola sobre el vinilo, y varias puertas de los muebles empezaron a azotarse. Un Poltergeist cualquiera. El sacerdote dijo: “Hay algo malo aquí” y con la mirada empezó a buscar. “Ahí está” dijo, señalando el jardín. En el jardín no se podía ver nada que pudiera llamarse malo. Sin embargo, al acercarme, y mirando no a través del vidrio, si no directamente al jardín, se veía un pequeño demonio, de rostro deforme y riéndose de mi. El sacerdote se acercó, y golpeando el vidrio con su puño cerrado, lo rompió, alcanzando al demonio y matándolo de un golpe. Después de eso, el sacerdote se fue, diciéndonos que debíamos quitarle las vísceras a aquel demonio. Mi hermano y yo fuimos a cumplir aquella misión. Para nuestra sorpresa, el abdomen del demonio estaba abierto, y de él empezamos a sacar fichas de Rummy. Cientos de fichas de Rummy, una tras otra, una cantidad que no era proporcional al pequeño tamaño de aquel diablillo. Un poco de tiempo después, las fichas dejaron de salir, y me acerqué a ver qué otra cosa había en el estómago del demonio. En ese momento, mi despertador no permitió que mi curiosidad se saciara.
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